Featured Post

Man behind the Curtain for al-Qaeda in Syria is Assad

Tuesday, September 29, 2015

Por qué sigo siendo marxista

Traducido por Ralph Apel, Lunes, 28 de septiembre de 2015
Escribí este texto el 25 de mayo de 2014 en respuesta a ciertos comentarios sobre el marxismo por parte de un revolucionario árabe, al que le tengo gran respeto. Se trataba, en ese momento, de una carta privada, pero creo que merece una divulgación más amplia. Todas las referencias a su destinatario original han sido removidas.

 Desafortunadamente parece que se impone la regla de que la práctica rara vez se ajusta al ideal, y no solo en política o en filosofía. Dicho esto, sigo creyendo que Marx y Engels se cuentan entre los grandes científicos que cambiaron el mundo, oroginados en los países capitalistas avanzados del siglo XIX. También creo que las intuiciones fundamentales del marxismo siguen siendo verdaderas al día de hoy, tal como lo fueron cuando ellos escribían el  Manifiesto Comunista [1848] o El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. [1884]

Entre estas tesis fundamentales, como yo las entiendo, se cuentan las siguientes, que expongo de manera simple:

El desarrollo tecnológico habilitó al desarrollo económico, el que a su vez ha impulsado el desarrollo social y político. La forma en que esto ha funcionado a lo largo del gran aro de la historia humana es, más o menos, la forma en que tenía que operar. Básicamente tuvimos que pasar por muchas cosas malas, para poder estar en condiciones de arribar a algo mejor, y no hemos llegado aún. A saber:

Después de millones de años de evolución, la especie del hombre moderno surgió de los primates y después de varios cientos de miles de años empezamos a explorar las costas más allá de África, hasta que, después de épicas migraciones, habíamos establecido comunidades humanas en casi todos los rincones de la tierra, a los que se pudiera acceder a pie o con botes sencillos.

Estas sociedades humanas tempranas practicaron una suerte de comunismo primitivo. Todavía no se habían dividido en clases y no tenían un estado como lo conocemos hoy, es decir, un cuerpo que ejerciera el monopolio de la violencia. Vivían tal como los indígenas americanos vivían en este país antes de la llegada del hombre blanco. La tierra no se consideraba propiedad privada y la mayoría de las cosas se compartían de manera comunitaria. Las decisiones importantes se adoptaban por la comunidad en su conjunto o bien por los ancianos de la tribu, que no tenían poder o autoridad que no les hubieran sido otorgados libremente por vía del respeto de la comunidad. Así fue el inicio de todas las naciones, aunque algunas, como las que poblaban los valles de los ríos Tigris y Eufrates, ya habían superado esa fase hace unos 8000 años, mientras los pueblos originarios de América aún se hallaban inmersos en ella cuando los imperialistas europeos aparecieron con sus caballos hace unos 500 años y algunos pocos aborígenes siguen estándolo hasta el día de hoy.

Mientras que algunos, en las culturas más avanzadas, han tratado de utilizar estas diferencias en la velocidad de desarrollo como prueba de algún tipo de supremacía racial, yo creo que se deben en su casi totalidad a la geografía. Vistas en el contexto de la historia humana en su conjunto, estas diferencias son como las que existen entre dos niños que puedan aprender a caminar o a hablar con una diferencia de edad de unas pocas semanas.

El problema del comunismo primitivo nunca fue lo del comunismo, sino lo de primitivo. Poco alimento, medicinas de eficacia limitada, pobres viviendas, sufriendo siempre del frío o del calor, muriendo a edad temprana y, por cierto, sin internet. Así que el afán de la humanidad por las mejoras llevó al desarrollo tecnológico. Desarrollamos la agricultura y la cría de animales; esto nos permitió crear comunidades estables que pudieron abandonar la vida nómade y establecerse en un lugar fijo. La domesticación de los animales también creó la primera forma importante de propiedad privada y de riqueza transportable. Así comenzó la era de los poseedores y los desposeídos, así se echaron las bases de las primeras sociedades de clases, las sociedades esclavistas que dominaron entre las civilizaciones antiguas en todas partes.

Antes de estos avances tecnológicos, la esclavitud había sido imposible. La esclavitud como sistema requiere que el esclavo sea al menos lo suficientemente productivo como para mantenerse a si mismo y además producir algún excedente del que pueda apropiarse su amo. Después de que los animales domesticados se establecieron como propiedad privada, quedaba abierto el camino a considerar a otros seres humanos como propiedad privada y esta conclusión la sufrieron primero las mujeres. Antes, las mujeres se quedaban en casa y atendían los cultivos, mientars que los hombres salían al negocio dudoso de la caza. Como consecuencia de esto, entre otras razones, en la mayoría de las sociedades primitivas existía el matriarcado, pero la domesticación de los animales quedó en el ámbito de los cazadores. La propiedad de los animales pasó a ser la propiedad de los hombres y con este cambio en las relaciones de propiedad se estableció el patriarcado que impera hasta el día de hoy.

La propiedad en animales era una riqueza que podía incrementarse de manera natural y se esta manera la diferencia entre los poseedores y los desposeídos aumentaba con cada nueva camada, creando así las bases materiales de la sociedad esclavista. Antes, no había habido mucho que hacer con esclavos. En las guerras anteriores, a los derrotados o bien se los mataba, o se los integraba a la sociedad. En cambio ahora habían rebaños que atender y la riqueza de algún individuo solo estaba limitada por la cantidad de animales que pudiera controlar. Así, ahora había una cantidad prácticamente ilimitada de trabajo que hacer para los esclavos. Ahora, las guerras adquirían un significado económico, porque los rebaños enemigos podían saquearse y los propios enemigos transformarse en esclavos.

 Las sociedades esclavistas de Babilonia, Mesopotamia, el antiguo Egipto, Grecia y Roma fueron ejemplos de las primeras sociedades de clases, las primeras formas de sociedad basadas en la opresión del hombre por el hombre, las primeras sociedades en las que una minoría gobernaba sobre la mayoría y las primeras sociedades dirigidas por un estado en si, pero todo esto fue un primer paso necesario   para salir de la oscuridad. Estas sociedades también fueron las que crearon la primera ciencia y literatura. Impulsaron enormes saltos adelante en el desarrollo tecnológico y social, que permitieron el surgimiento de la propiedad privada de la tierra, lo que junto al desarrollo de la agricultura llevó a revoluciones en todas partes, que reemplazaron el esclavismo, un sistema basado en la propiedad de los trabajadores, por el feudalismo, un sistema basado en la propiedad de la tierra, en el que el propio trabajador como tal ya no era propiedad, sino que venía con la tierra.

Esta fue una próxima etapa absolutamente necesaria para el desarrollo económico y político de la humanidad. Esos sistemas esclavistas debían sucumbir y ser reemplazados por un nuevo sistema en ascenso, y si el lector coincide en que resultaba preferible ser siervo y no esclavo, estará también de acuerdo en que la suerte de las masas trabajadoras mejoraba. De la Edad Media se dice que duró setecientos años, de modo que posiblemente fue demasiado. En base a la experiencia de Libia en estos días podemos ver que los cambios revolucionarios no siempre se da sin problems. Esto fue necesario porque, si bien la esclavitud pudo volver a hacerse productiva y arrojar ganancias bajo las condiciones de la producción capitalista a gran escala para el mercado mundial, siendo explotada así en el “Nuevo Mundo”, los requerimientos de relativa autosuficiencia y de agricultura a pequeña escala que existía en los tiempos feudales requerían una clase trabajadora motivada más bien por la necesidad de comer y de pagar la renta en especies que por el látigo. Los sistemas feudales, sistemas basados en la propiedad de la tierra, llegaron a dominar en todas partes.

El desarrollo tecnológico fue impulsado aún más bajo el feudalismo y, lento pero seguro, en los talleres y los burgos de la Edad Media, se desarrollaba una nueva forma de producción, la manufactura, que siguió desarrollándose hasta el punto de no poder seguir soportando las amarras de las restricciones feudales. Se dieron una serie de revoluciones burguesas, en el curso de las cuales se derrocó el feudalismo y se estableció el capitalismo. Bajo el capitalismo, la propiedad de los medios de producción, de las herramientas y después de las fábricas, y finalmente el capital financiero “puro” se transformaron en las formas más importantes de la riqueza. La propiedad de la tierra había tenido sus límites, pero la producción fabril podía siempre incrementarse. El cambio del feudalismo al capitalismo también exigió cambios en la fuerza de trabajo. Los labriegos fueron expulsados de la tierra y se les obligó a venderles sus servicios a los dueños del capital a cambio de un salario.

En su período inicial de ascenso, el capitalismo creó muchas maravillas. Creó la ciencia y la medicina modernas. Exploró y unificó al mundo, aunque a veces de manera algo brutal. Creó las comunicaciones modernas y el transporte moderno. De hecho, creó todo lo que necesitamos para vivir bien y en armonía con el planeta, aunque hoy se transforme en una amenaza para esa posibilidad. Multiplicó la productividad del trabajador por un factor de mil y ha creado una abundancia increíble. Por primera vez en la historia humana, el problema no era la escasez, sino la distribución. Esto nos pone más o menos donde estamos ahora, con el capitalismo en un estado aún mayor de descomposición, amenazando con frenar el progreso humano de un modo que podría ser fatal para toda la especie.

Yo solía pensar que la frase del "capitalismo decadente" era un exceso de retórica comunista hasta que llegué a comprender el capitalismo como sistema. Lo que ocurre con todos estos sistemas, el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo, incluso el socialismo, es que por mucho que cada uno de ellos pueda reclamar ser el principio y el fin en su mejor momento, cada uno es solamente un constructo social más o menos apropiado para un cierta etapa del desarrollo humano y, al igual que los seres humanos a los que sirven, cada uno de ellos tiene una vida útil determinada. Todos tienen un nacimiento, una infancia, adolescencia y en el mejor de los casos una larga y productiva edad adulta, antes de que las mismas fuerzas que lo crearon y lo amamantaron en su seno necesiten romper sus límites. Esto puede dar lugar a un período angustioso para las personas que vivan en un sistema enfrentado a tan larga agonía, pero es donde estamos ahora, por lo que "el capitalismo decadente" resulta una descripción muy precisa e inclusiva de precisamente lo que está en la raíz de casi todos nuestros problemas de hoy.


El equipo formado por Marx y Engels fue el creador del materialismo histórico moderno y el primero en dibujar el mapa de este arco del desarrollo de la humanidad. Ellos sintetizaron los avances del siglo XIX en materia económica, histórica, antropológica, evolutiva, científica y filosófica, creando una concepción nueva y revolucionaria de este desarrollo histórico. Fueron los primeros en someter al capitalismo a un análisis científico y los primeros en comprender en qué dirección se dirige este arco del desarrollo de la humanidad. Se dirige de vuelta al comunismo, pero esta vez a un comunismo de alta tecnología. Una sociedad sin clases, en la que la explotación sistemática del hombre por el hombre es cosa del pasado, una sociedad sumamente compleja que, sin embargo, funciona sin un estado como hoy lo conocemos, un estado situado por sobre la sociedad, con cuerpos especiales de hombres armados. Es allí a donde vamos, hacia una nueva forma de comunismo de alcance mundial con cosas como la internet y los sistemas modernos de transporte de alta velocidad para mantenerlo unido y abundantes bienes materiales para todos los habitantes del planeta, para vivir bien y largo mientras se “trabaja” muy poco. Los detalles están por verse.

Marx y Engels también entendieron que no podíamos llegar allí directamente de donde estamos. El camino del capitalismo al comunismo debe pasar necesariamente por un largo período histórico de transformaciones revolucionarias denominado socialismo. Bajo el capitalismo, la contradicción entre la producción socializada y la apropiación privada no puede sino crecer. El socialismo reemplaza la apropiación privada de la producción ya socializada [gracias al capitalismo] por una apropiación y un control socializados, más acordes con las necesidades actuales de la humanidad. Todos los cambios revolucionarios han requerido una intensa lucha de clases entre la clase dominante del sistema en descomposición y los representantes de las nuevas clases en ascenso. Es aquí donde el foco cae en el estado y sus poderes, pero la frase de la "dictadura del proletariado" generalmente se malentiende. Marx y Engels veían al estado, ante todo, como un instrumento de la clase dominante para dictarle sus condiciones a las otras clases. Ellos, yo creo que correctamente, consideraban a cada estado como la dictadura de los esclavistas, los terratenientes o de los dueños del capital, por medio de gobiernos que han adoptado formas más o menos apropiadas para el respectivo sistema. Dijeron que la clase obrera era la nueva clase ascendente bajo el capitalismo y los representantes del nuevo sistema, del socialismo, que reemplazaría al capitalismo. También sostuvieron que el derrocamiento del capitalismo por la clase obrera o el proletariado no sería el fin de la revolución, porque los capitalistas intentarían restablecer su poder de miles de maneras, teniendo aún muchas ventajas a su favor, de modo que los trabajadores aún iban a tener que ejercer una dictadura sobre sus antiguos patrones. Pero, lo más importante, Marx y Engels dijeron que desde el mismo comienzo de esta "dictadura del proletariado" se trataría de un estado de nuevo tipo, porque por primera vez en la historia se trataría de un estado en el que la mayoría ejerciese una dictadura sobre la minoría y que por eso, incluso en un principio, dejaría de ser un estado en el sentido usual de la palabra, comenzando a desvanecerse.

Como sabemos, los primeros intentos de implementar la visión de Marx no han sido demasiado bonitos. ¿Qué vamos a hacer con eso? Yo diría primero que hasta ahora se lo ha intentado solo en países menos preparados desde el punto de vista de realmente haber desarrollado en plenitud los "precursores" de una industria avanzada y de una clase trabajadora educada y culta. Las razones del porqué esos países hayan estado tan presionados por el capitalismo en descomposición como para intentar un salto hacia el socialismo está "más allá del alcance" de este texto, como también lo están las razones por las que los obreros de aquellos países con la mejor base material como para haber implementado un salto revolucionario parecen estar bastante conformes con el capitalismo. Simplemente adjudiquémoslo a la ley del desarrollo desigual.

Pero apuntar a estos fracasos como razón suficiente para abandonar del todo el proyecto socialista es como tomar todos los intentos tempranos, previos a los hermanos Wright, de materializar el vuelo a motor o incluso el carácr poco espectacular de su primer vuelo como escusa para abandonar todo intento de construir aeroplanos. No podemos hablar de socialismo sin hablar de toda una era histórica que recién se está iniciando. Podría tratarse de cientos o incluso de miles de años. No existe nada que haya sucedido desde la Revolución Rusa que me dé razón alguna para poner en duda la corrección del análisis de Marx ni todas las cosas terribles que se han hecho en su nombre.

Sigo siendo marxista.

Llámenlo como quieran, una ciencia, una filosofía o un movimiento político, dado que no solo predijo sino que activamente propugnó el fin del sistema actual, del capitalismo, así como el derrocamiento de los ricos por los pobres, el marxismo no podía sino verse expuesto a un ataque intenso y omnilateral por parte del capitalismo. Entre los ataques más insidiosos se cuentan las fuerzas burguesas que se han desarrollado en el seno mismo del movimiento, haciendo uso del lenguaje marxista para vender una versión corrupta de  "marxismo" que de hecho es contrarrevolucionaria. Esto le ocurrió a la Revolución Rusa, donde una nueva clase dirigente burguesa fue capaz de establecerse al interior del partido "comunista". Desde entonces han usado su dinero y su influencia para corromper casi completamente a la izquierda en occidente. Es contra este fenómeno en la izquierda que hemos estado luchando en relación a Siria. Su traición es tan eficaz justamente porque alejan a la gente de la izquierda, con lo que esta gente ya no tiene a dónde mirar.

De modo que comprendo y comparto las frustraciones que para ustedes significa la  "izquierda" como la vemos hoy y francamente pienso que la mayor parte de esa gente no tiene salvación, porque lo primero que se necesita para ser revolucionario es una intensa preocupación por la humanidad y en su mayor parte esta gente de "izquierda" ha demostrado que prefieren ignorar el sufrimiento del pueblo sirio antes de perder la cara y repensar algunos de sus antiguos prejuicios.

Me he tomado el tiempo de escribir esto porque quiero que comprendan de dónde vengo cuando digo que soy comunista, porqué pienso que la "izquierda" ha actuado mal en relación a Siria, pero también porqué pienso que ustedes deberían tener cuidado de no tirar al bebé con el agua del baño. Podría decir mucho más, pero ya me he extendido demasiado, así que me voy ahora a gozar de la playa.


Click here for a list of my other blogs on Syria

Haga clic aquí para obtener una lista de mis otros blogs en español

No comments:

Post a Comment